lunes 9 de enero de 2012

¿Cuánto alcohol podemos beber sin riesgo?

¿Cuánto alcohol podemos beber sin riesgo?

BBC Salud


En muchos países, las recomendaciones sobre cuánto alcohol podemos consumir sanamente están basadas en una medida de unidades diarias.

Pocos entienden lo que es una unidad de alcohol y cuántas unidades hay una bebida.

En el Reino Unido, por ejemplo, se recomienda a los hombres no beber más de tres o cuatro unidades al día (dos vasos regulares de vino o dos botellas pequeña de cerveza clara).

Y a las mujeres no beber más de dos o tres unidades diarias (un vaso regular de vino o una botella pequeña de cerveza clara).

Pero un nuevo informe de la cámara de diputados del parlamento británico afirma que estas recomendaciones sobre consumo diario son confusas y parecen estar alentando a la gente a beber todos los días.

Según el Comité de Ciencia y Tecnología, para evitar los riesgos a la salud la gente debe abstenerse totalmente durante al menos dos días a la semana.

Según los parlamentarios, existen "demasiadas confusiones" sobre las recomendaciones de cuánto alcohol debe beber la gente.

Y es tiempo de revisar las regulaciones sobre el consumo de alcohol, agregan.

En 1987, los expertos en salud introdujeron en el Reino Unido una serie de consejos sobre cuántas unidades de alcohol debían consumir hombres y mujeres a la semana.

Después, en 1995, se cambiaron esas recomendaciones y se introdujo el consejo de cuántas unidades beber diariamente.

En ese mismo documento se establecía que después de una sesión de consumo excesivo de alcohol la gente debía dar a su organismo al menos 48 horas sin alcohol para recuperarse.

Pero ahora el Comité parlamentario cree que este enfoque "parece alentar a la gente a beber todos los días".

Si se recomiendan dos días libres de alcohol, agrega, "se refuerza el mensaje de que es necesario evitar beber todos los días".

Y el resto de la semana no se debe sobrepasar el límite establecido.

El informe agrega que también sería "beneficioso" establecer un límite más bajo para las personas de mayor edad.

Confusión

La unidad de alcohol es una medida del volumen de alcohol puro que contiene una bebida alcohólica.

Se considera una unidad a un volumen de 10 mililitros (8 gramos) de alcohol etílico.

En un adulto sano, el hígado -el órgano que se encarga de descomponer y eliminar el alcohol del organismo- tarda aproximadamente una hora en procesar una unidad (8 gramos) de alcohol.

El problema, dicen los expertos, es que parece haber mucha confusión en el entendimiento de cuántas unidades de alcohol tiene una bebida.

Sondeos llevados a cabo en este país indican que 90% de la población ha escuchado hablar de unidades, pero menos de 13% controla las unidades que bebe y sólo una de cada tres personas sabe cuál es el equivalente de una unidad de vino.

Según el Comité es necesario llevar a cabo más esfuerzos para ayudar a la gente a entender el concepto de unidades.

"Hay demasiadas preocupaciones sobre las actuales recomendaciones del consumo, lo cual sugiere que es necesario llevar a cabo una revisión de la evidencia sobre el alcohol y sus riesgos a la salud", dice el informe.

Un problema global

La Organización Mundial de la Salud calcula que el uso dañino de alcohol causa unos 2,25 millones de muertes prematuras cada año en el mundo y es responsable del 4,5% de la carga global de enfermedades, incluso cuando se toman en cuenta los efectos protectores del consumo bajo y moderado.

Aunque los patrones del uso de alcohol difieren entre países, regiones y comunidades, dice la OMS, los resultados negativos de su abuso son similares en todo el mundo.

Por eso es necesario establecer lineamientos claros sobre cuál es el límite para un consumo sano de alcohol, afirman los expertos.

"Las guías de consumo de alcohol son una herramienta crucial en los esfuerzos para combatir el consumo excesivo y problemático", dice Andrew Miller, presidente del Comité.

"Es vital que estas guías estén actualizadas y que la gente sepa cómo usarlas".

"Desafortunadamente el entendimiento público de cómo usar estas guías y qué es una unidad de alcohol es muy pobre".

"Días libres de alcohol"

El experto agrega que "la evidencia que hemos recibido sugiere que los límites no deben ser incrementados y que debemos aconsejar a la gente que tenga al menos dos días libres de alcohol a la semana".

La principal confusión sobre cuánto alcohol consumir parece provenir de la palabra "diariamente", y en este sentido, tal como señala Alan Maryon-Davis, profesor de salud pública del King´s College de Londres, es necesario retirar ese concepto.

"Me opongo a la palabra 'diario' porque da la impresión de que es buena idea beber todos los días, lo cual claramente es aburdo", dice el experto.

Quizás, agrega, sería mejor adoptar frases como "en un día" o "cada 24 horas".

Las organizaciones de ayuda contra el abuso de alcohol recibieron con beneplácito el informe.

Chris Sorek, presidente ejecutivo de Drinkaware, expresa que la organización "recibe positivamente la recomendación del comité para llevar a cabo más esfuerzos para ayudar a la gente a entender las guías sobre unidades y cómo usarlas".

"El comité reconoce que la concientización pública sobre las unidades de alcohol ha mejorado, pero apoya también la evidencia de Drinkaware de que es necesario hacer más para que el público sepa cuántas unidades hay en cada bebida alcohólica", agrega.

Enlace fuente: http://www.bbc.co.uk/mundo/noticias/2012/01/120109_recomendaciones_consumo_alcohol_men.shtml

sábado 7 de enero de 2012

Receta para sacar buenas notas

Un análisis constata la relación entre deporte y rendimiento académico

Patricia Matey | Madrid
ELMUNDO.es

Decir que el deporte tiene efectos positivos en la salud de niños y adolescentes y que su práctica habitual protege de las enfermedades cardiovasculares o la diabetes puede sonar a 'disco rayado'. Pero si ahora le aseguramos que el ejercicio físico rutinario puede contribuir a mejorar las notas de sus hijos, probablemente presten más atención a este artículo.

Las evidencias científicas sobre la influencia positiva del ejercicio en la función cerebral y cognitiva se acumulan desde hace tiempo. Precisamente, ELMUNDO.es publicaba los datos de un estudio sueco que da fe de ello . Ahora, un equipo de científicos de la Universidad Vrije (Holanda), acaba de confirmar, tras llevar a cabo una revisión de los estudios previos que han relacionado la actividad física con un mejor rendimiento académico, que, efectivamente, el deporte contribuye a tener más éxitos en el 'cole'.

Los posibles motivos

Hay varias "hipótesis sobre los mecanismos por los que el ejercicio es beneficioso para la cognición. Uno de ellos hace referencia a que hacer deporte mejorar la función cardiaca y la capacidad pulmonar y que el cerebro recibe un aumento de oxígeno. Otra menciona el aumento de los niveles de endorfinas y norepinefrina, lo que se traduce en una reducción de los niveles de estrés y en una mejora del humor", introducen los autores en su estudio que ha visto la luz en el último 'Archives of Pediatrics and Adolescent Medicine' .

Pero, también, porque "el deporte facilita un aumento de los factores de crecimiento que ayudan a crear nuevas células nerviosas lo que estimula la plasticidad sináptica (conexión entre las neuronas)", agregan. Además de todos estos factores fisiológicos, la participación regular en actividades deportivas puede mejorar el comportamiento de los niños en el aula y aumentar así las probabilidades de una mejor concentración en los contenidos académicos.

La metodología

Los científicos llevaron a cabo una búsqueda y selección de todos los trabajos publicados entre 1990 y 2010 que hacían referencia al deporte y al aprendizaje escolar o al rendimiento académico y que se habían realizado en menores con una media de edad de seis hasta los 18 años.

De los 844 trabajos identificados inicialmente, los autores escogieron finalmente 14, por "considerarlos relevantes". "Diez de los trabajos eran observacionales, mientras que cuatro describían las intervenciones llevadas a cabo en colegios. Además, 12 de ellos fueron llevados a cabo en EEUU, otro en Canadá y un último, en África del Sur. El número de participantes de los ensayos oscilaba entre 53 y 12.000, a los que se les hizo seguimientos desde ocho semanas a cinco años, según cada ensayo.

El valor de esta revisión radica en que hasta ahora "no se había realizado ninguna con un enfoque específico de relación entre actividad física general y rendimiento académico que valorara, además, la calidad de los estudios", insisten los investigadores.

Determinan en sus conclusiones que "relativamente pocos estudios con alta calidad metodológica han explorado la relación entre actividad física y el rendimiento académico".

Pese a ello, los autores han encontrado "que el deporte se relaciona positivamente con una mejora de los resultados escolares. No obstante, se necesitan más estudios de que exploren las dosis de ejercicio que hay que practicar para obtener un beneficio cognitivo o de rendimiento y también se requieren instrumentos de medición más fiables que aclaren los mecanismos de esta asociación".

Enlace fuente: http://www.elmundo.es/elmundosalud/2012/01/02/neurociencia/1325520776.html

jueves 29 de diciembre de 2011

El avance científico del año

BBC Salud

Un ensayo clínico que mostró que los tratamientos antirretrovirales que se dan a los pacientes con HIV funcionan también para prevenir el contagio del virus fue nombrado el hallazgo científico más importante de 2011, según la revista Science.

El estudio internacional dirigido por la Escuela de Medicina de la Universidad de Carolina del Norte, en Chapel Hill, puso fin al largo debate sobre si los fármacos antirretrovirales podían ofrecer un doble beneficio al tratar a los pacientes y al mismo tiempo reducir las tasas de transmisión.

La investigación, publicada en New England Journal of Medicine, encontró que los individuos contagiados con VIH que son tratados con estos fármacos tienen 96% menos riesgo de transmitir el virus a sus parejas sexuales.

Según Jon Cohen, de la revista Science, "este hallazgo no significa que sólo con tratar a la gente se pondrá fin a la epidemia".

"Pero combinados con otras grandes prevenciones biomédicas que han mostrado ser valiosas en ensayos clínicos amplios desde 2005, muchos investigadores ahora creen que es posible romper el curso de la epidemia en áreas específicas con el paquete adecuado de intervenciones", agrega.

Enlace fuente: http://www.bbc.co.uk/mundo/noticias/2011/12/111222_hallazgo_2011_salud_men.shtml

martes 27 de diciembre de 2011

El poder del pensamiento positivo

Laura Tardón | Madrid

Ya desde el parvulario los pequeños saben que el pensamiento positivo les hará más felices y en esta tarea parece que los padres desempeñan un importante papel. Su optimismo puede ayudarles a entender cómo influyen los pensamientos en las emociones.

Según los autores del estudio que analiza esta cuestión, publicado en 'Journal Child Development', "nuestros datos demuestran que los progenitores son clave para que los niños aprendan a usar el pensamiento positivo para sentirse mejor ante situaciones difíciles".

Con tan sólo cinco años se dan cuenta de que las personas con pensamiento positivo se sienten mejor que aquellas con ideas más negativas y, según van creciendo, entre los cinco y los 10 años, aumenta su conciencia sobre cómo las reflexiones internas pueden modificar las emociones incluso ante circunstancias objetivamente negativas.

Así le ocurría a la mayoría de los 90 niños (entre cinco y 10 años) incluidos en la investigación desarrollada en la Universidad de Jacksonville y de California (EEUU). Escuchaban seis historias ilustradas en las cuales había dos personajes que vivían una experiencia positiva, negativa y un tercer escenario en el que experimentaban una situación ambigüa. Uno de los dos mostraba un pensamiento optimista y otro, uno más derrotista. Los niños tenían que describir y explicar las emociones de ambos. Como señalan los autores, captaban perfectamente la diferencia. Percibían que el primero se sentía mejor, independienteme del acontecimiento que afrontara. En definitiva, "entendían que pensar en positivo mejora las emociones y la negatividad, sin embargo, hace sentir peor".

Desde muy pequeños, confirma Mara Cuadrado, psicóloga infantil del Colegio Oficial de Psicólogos de Madrid, "ya se dan cuenta de quién es más feliz y quiénes ven la vida de forma más triste. En los colegios, por ejemplo, cuando han tenido una profesora risueña, optimista y que no se deja llevar por el malhumor momentáneo ante las incidencias del día, tienden a preguntar por ella y querrían volver a verla".

El ejemplo de los padres

La investigación estadounidense también refleja hasta qué punto puede ayudar el optimismo y la esperanza de los padres en sus hijos. Según los autores del estudio, estos dos aspectos proporcionan más habilidades al pequeño para entender el poder del pensamiento positivo. Como asegura Christi Bamford, una de las responsables del trabajo y psicóloga en la Universidad de Jacksonville, "aparte de la edad, lo que más ayuda a un niño a conocer los beneficios del pensamiento positivo es el nivel de esperanza y optimismo de sus padres".

La psicóloga lo ve en su consulta. "Veo padres tristes, que no se emocionan por nada y dejan que pase el día. Esos niños, a menos que tengan otras influencias, probablemente tomen esa misma actitud. Al fin y al cabo, aprendemos de lo que vemos y escuchamos, entre otras cosas". Y agrega: "Especialmente entre los cinco y los 12 años, los padres tenemos mucha capacidad para influirles y ellos tienen una enorme facilidad para adaptarse. Podemos ayudarles a ser más felices a pesar de las experiencias difíciles que les toque vivir".

Un padre positivo, incide Cuadrado, "potencia lo mejor del niño y le enseña a confiar en sí mismo y en los demás. Le enseña que un hecho negativo es un problema, pero un problema que él puede resolver con sus propias herramientas". Sin embargo, un padre negativo "les hace ver a sus hijos las desgracias de la vida y a desconfiar de todo el mundo; reduce su autoestima".

El optimismo en la consulta

En la práctica clínica, "muchas terapias cognitivo-conductuales se centran en el pensamiento positivo, intentando cambiar los negativos por los más optimistas", afirma Diego Padilla, psicólogo clínico del Área de Gestión Clínica de Psiquiatría y Salud Mental del Hospital Universitario 12 de Octubre. La idea es habilitar a la persona para que maneje sus pensamientos. Cuando es positivo, "el niño es más feliz, estudia más, se relaciona con mayor facilidad...". Sin embargo, cuando es negativo, como por ejemplo cuando piensa "se van a reír de mí", el pequeño tiende a lo contrario, a retraerse más.

Sin embargo, el hecho de que el pequeño sepa manejar mejor sus pensamientos no depende sólo de los padres, recalca el experto español al comentar el estudio. Ellos pueden ayudarle a entender que permiten sentirse mejor en cualquier circunstancia de la vida, pero existen numerosos factores que influyen en la capacidad del niño para ser más optimista. "El contexto social, cultural, político, económico, sus propias experiencias, etc. conforman el estado emocional del menor", subraya.

No obstante, este psicólogo señala que en la consulta clínica empiezan a manejar otras herramientas para cambiar los comportamientos de los niños con problemas. "Cuando el menor cree, por ejemplo, que no va a aprobar una asignatura, en lugar de intentar cambiar esta idea por otra más optimista, procuramos que se centre en otros valores (familia, amigos, etc.) y practique ejercicios para que sean capaces de distraerse, de alejarse de los pensamientos 'dañinos'".

Aunque cambiar los pensamientos negativos por los positivos produce mejoras en un plazo corto de tiempo, a la larga, "no funciona tanto. Obliga a la persona a luchar contra sus propias emociones y eso es muy difícil de cambiar. Parece que da mejores resultados aceptar los pensamientos de uno mismo e intentar alejarse de aquellos más dañinos". En el hospital donde trabaja este especialista, están desarrollando un estudio sobre esta nueva estrategia y "vemos que en unas seis o siete sesiones ya podemos dar el alta al 50% de los niños que vienen a consulta, por ansiedad, problemas adaptativos, depresión o trastornos de déficit de atención e hiperactividad".

Enlace fuente: http://www.elmundo.es/elmundosalud/2011/12/26/neurociencia/1324886162.html